Tributirina, la influencia de una nueva forma de ácido butírico sobre la integridad digestiva

Tributirina, la influencia de una nueva forma de ácido butírico sobre la integridad digestiva

Tributirina, la influencia de una nueva forma de ácido butírico sobre la integridad digestiva

El ácido butírico ha demostrado ser beneficioso para la salud e integridad intestinal y para la mejora de digestibilidad de los piensos, pero su manejo tiene inconvenientes. Las tributirinas son una nueva forma de suministrar ácido butírico que soluciona estos problemas.

La definición de salud ha ido cambiando con los tiempos. Antiguamente se consideraba sanos a los animales en ausencia de enfermedad, dado que la enfermedad iba asociada a unos cuadros sintomáticos claros y bien definidos. Sin embargo, para otros casos esta definición es menos adecuada ya que son numerosos los patógenos que están presentes de una forma prácticamente constante en las explotaciones con mucha variabilidad en la intensidad de los síntomas, pero siendo siempre un factor de riesgo para la aparición de episodios de importancia clínica y económica.

Actualmente es más adecuado definir salud como el equilibrio entre presión infectiva y capacidad del animal de protegerse de ella. Conseguir un estado sanitario óptimo requiere de una aproximación multifactorial. Por un lado está la necesidad de reducir la carga de patógenos en las explotaciones mediante la aplicación de protocolos y medidas de bioseguridad, por otro lado es importante reforzar la capacidad de resistencia de los animales. Las vacunas consiguen proporcionar inmunidad específica frente algunos patógenos pero no para todos, por lo que se necesitan otros mecanismos de defensa inespecíficos de primera línea.

 

 

Salud intestinal

Dentro del mundo de los aditivos para piensos, cada vez es mayor la atención que se presta a aquellos que mejoran la inmuno-competencia, principalmente a nivel intestinal. La investigación sobre las formas de actuar sobre la salud digestiva está proporcionando mucha información. El desarrollo de nuevas técnicas moleculares para el conocimiento de la flora intestinal y las interacciones entre microbiota y sistema inmune han multiplicado exponencialmente la comprensión de la salud digestiva pero, a pesar de todo ello, muchas preguntas siguen sin respuesta. Esto es comprensible ya que el sistema digestivo es uno de los más complejos campos que la ciencia está abordando actualmente. Su complejidad es comparable a la que se da en la exploración de galaxias y océanos.

 

Ácido butírico

El ácido butírico es un ácido orgánico de cadena corta que se encuentra de forma natural en el tracto digestivo. Tiene un efecto positivo demostrado sobre las producciones ganaderas y la salud intestinal. Su modo de acción es múltiple y ha sido ampliamente estudiado para su aplicación en ganadería pero también en salud humana (figura 1). Su uso en alimentación animal se remonta ya a más de 20 años y el incremento en el número de estudios sobre sus propiedades y modo de acción no hace más que aumentar cada año.

De forma esquemática, el ácido butírico ha demostrado tener capacidad para influir de forma positiva en 2 campos fundamentales para la salud intestinal como son el control de entero-patógenos y la protección/desarrollo de la mucosa intestinal.

El ácido butírico al igual que otros ácidos orgánicos tiene la capacidad de modular las poblaciones de entero-bacterias favoreciendo el predominio de las especias saprofitas sobre las entero-patógenas, por lo que es un factor de estabilidad y optimiza el proceso digestivo. Específicamente en el caso de Salmonella se ha demostrado que, incluso cuando se aplica en dosis bajas, disminuye la capacidad invasiva y con ello el potencial infeccioso de esta importante entero-bacteria.

Algunos de los efectos probados del ácido butírico sobre la pared intestinal son:

  • Incremento de la longitud de las vellosidades intestinales, lo que supone un incremento de la superficie de absorción de los nutrientes del pienso.

  • Incremento de las secreciones intestinales, que implica mayor digestibilidad y protección de la mucosa entérica.

  • Antiinflamatorio y estimulante del sistema inmunitario local, lo que implica una mayor resistencia al stress y la acción de patógenos.

  • Refuerzo de las uniones celulares de la mucosa entérica (Tight junctions), lo que reduce la permeabilidad del intestino.

Por ello, el ácido butírico es especialmente beneficioso en animales jóvenes al favorecer un rápido desarrollo de la mucosa intestinal, aumentar la resistencia a agresiones externas (mecánicas, bacterianas) y favorecer el asentamiento de flora saprofita. Pero también en cualquier situación que suponga amenaza para la integridad estructural digestiva, necesidad de recuperación de la mucosa intestinal o conveniencia de optimizar la capacidad de absorción digestiva de nutrientes entre otras.

Figura 1: Múltiples efectos locales del ácido butírico en el intestino. (Basado en P. Guilloteau et al, 2012)

 

 

Ingrediente natural

El ácido butírico se encuentra de forma natural en el sistema digestivo y su presencia en él se produce por 2 vías bien diferenciadas, la leche materna, en el caso de los mamíferos, y la flora digestiva, tanto en mamíferos como en aves.

El ácido butírico puede llegar a representar hasta el 5% del total de la grasa de la leche de las cerdas. Este ácido butírico se presenta de forma mayoritaria en forma de triglicéridos. Estos triglicéridos llegan al intestino delgado donde se disocian en glicerol y ácido butírico.

La segunda fuente es común a aves y mamíferos y es la flora digestiva. Algunas bacterias localizadas en los tramos posteriores del intestino, y en el rumen de los rumiantes, son productoras de ácido butírico, así, en los tramos posteriores de intestinos de animales maduros la presencia de este ácido es habitual. Sin embargo, en animales jóvenes, con una microbiota menos diversificada, las bacterias productoras de este ácido son escasas. Esto supone una dificultad al buen desarrollo entérico ya que a la escasez de butírico se suman varios factores de riesgo: un sistema digestivo inmaduro, el inicio del consumo de pienso, el asentamiento de las poblaciones de flora microbiana intestinal y, en el caso del destete de los lechones, la pérdida de una fuente natural de ácido butírico. Por este motivo la suplementación de los piensos con ácido butírico, especialmente en animales jóvenes, ayuda a mejorar la salud intestinal.

Sin embargo, su uso en alimentación animal se ha encontrado con dos importantes factores limitantes, el mal olor, que dificulta enormemente su uso por las molestias que origina su presencia en las fábricas de pienso, y su rápida absorción, que reduce la cantidad de producto que finalmente alcanza el órgano diana que es el intestino.

 

Para solucionar ambos problemas se han comercializado ácido butírico en forma de sales (sódicas o cálcicas), pero la capacidad de estas sales para solventar ambos problemas es muy limitada. En los años 90 aparecieron en el mercado las sales protegidas (recubiertas), que consisten en envolver el principio activo (sal de ácido butírico) en grasa. De esta manera, siempre y cuando el proceso de recubrimiento sea adecuado, se consigue un producto manejable en las fábricas de pienso y con capacidad para alcanzar el intestino de los animales. Para que este recubrimiento sea óptimo el recubrimiento graso debe suponer un 70% del peso total del producto comercia, por lo que solo un 30% del producto comercial es ingrediente activo.

Tributirinas

Un nuevo desarrollo en este campo son las tributirinas (ésteres de ácido butírico). Las tributirinas consisten en moléculas de ácido butírico unidas a una de glicerol mediante un proceso de esterificación. A cada glicerol se pueden unir hasta 3 moléculas de ácido butírico, formando las tributirinas (Figura 2). Las tributirinas de hecho son triglicéridos, moléculas muy estables frente a pH, temperatura y humedad, y por tanto muy estables durante el proceso de fabricación del pienso y el tránsito digestivo hasta llegar al intestino delgado donde se disocian por la acción de las lipasas pancreáticas.

 

Figura 2: Representación esquemática de una molécula de tributirina

 

 

Las tributirinas, como resultado de la acción de las lipasas, liberan ácido butírico y glicerol en el intestino (Figura 3) donde son absorbidas por los enterocitos. Su contenido total en ácido butírico puede llegar a ser el doble del de las sales protegidas, por tanto, una fuente rica de ácido butírico de liberación específica en el intestino y sin problemas de olor.

Figura 3: Representación esquemática de la liberación del ácido butírico y glicerol por acción de las lipasa

 

 

 

 

 

Resultados

Actualmente ya son numerosas las experiencias de su uso en porcino, broilers y gallinas de puesta, tanto en condiciones de granja experimental como en situaciones prácticas de campo. En la figura 4 se exponen de forma muy resumida los resultados obtenidos con la inclusión de ProPhorceTM SR (butirinas comercializadas por PH Ibérica/Albio Ferm) en broilers y lechones en distintas situaciones y países.

Figura 4: Resumen de pruebas realizadas con tributirinas en animales de producción

 

 

Estos resultados positivos sobre las producciones en situaciones prácticas están respaldados por otros trabajos publicados por entidades independientes que demuestran los efectos positivos de las tributirinas sobre la integridad intestinal y digestibilidad de los piensos:

Salud y resistencia de la mucosa intestinal

Reducción de las lesiones intestinales y del stress oxidativo, junto con una mayor recuperación de la mucosa intestinal en lechones desafiados (British Journal of Nutrition, 2014)

Significativa reducción de las lesiones intestinales en broilers desafiados con Eimeria (Ridgeway Research, 2013)

Digestibilidad y desarrollo de la mucosa intestinal:

Significativo incremento de digestibilidad de fibra y energía; mejorías en consumo, crecimiento e índice de conversión en lechones (Hou et al 2014).

En broilers, significativa mejora en digestibilidad de proteína, fibra y energía, así como de los parámetros productivos. Incremento significativo de la longitud de las vellosidades intestinales en duodeno e íleon. Significativo incremento de las poblaciones de lactobacilus y reducción de

E.coli (Peng et al, 2013).

Conclusiones

El ácido butírico es un ácido graso de cadena corta con características específicas y únicas. La literatura describe un gran número de efectos positivos en el organismo animal, la mayoría de ellos relacionados con la salud y la integridad intestinal, pero sus propiedades físicas (mal olor y volatilidad) limitan enormemente su utilización. Los productos existentes hasta la fecha consiguen solucionar en mayor o menor medida sus inconvenientes mediante el recubrimiento de las sales de ácido butírico, pero a costa de una menor concentración del ingrediente activo en el producto comercial.

Las tributirinas, esteres de ácido butírico, solucionan ambos inconvenientes de forma eficaz y rentable. Son una fuente de ácido butírico concentrada, no tienen problemas de olor, son muy estables y se liberan específicamente en el intestino delgado.

Bibliografía disponible bajo petición